El Teatro Romano de Mérida fue mandado construir por el cónsul Marco Vipsanio Agripa e inaugurada, posiblemente, entre los años 16-15 adC.

Situado en la capital de Extremadura, en España, es uno de los más espectaculares monumentos de la ciudad y desde 1933 alberga el desarrollo del Festival de Teatro Clásico con lo cual recupera su función original y trasciende el mero ornamento.

Está compuesto por un graderío (cávea) con capacidad, en su momento, para 6.000 espectadores, divididos en tres zonas: imacavea, media y summa (esta última muy deteriorada en la actualidad), por la orchestra, lugar que en las representaciones ocupaba el coro, el escenario o pulpitum y por último el frontal de la escena (scaenae frons), una de las visiones más espectaculares y características del teatro, está formado por dos cuerpos de columnas corintias con basamentos y cornisas de mármol, adornado con esculturas en los espacios entre columnas y en él se abren tres puertas, una central llamada valva regia y dos laterales llamadas valvae hospitalia. Tras la escena se encuentra un jardín con una zona apergolada (peristilo).

El teatro sufrió varias remodelaciones, la más importante, a finales del siglo I, posiblemente en la época del emperador Trajano, cuando se levantó el actual frente de la escena, y otra entre los años 330-340.

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